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Crimen de Odio por Homofobia en Portugal. Gisberta, una inmigrante y transexual asesinada.

    Hemos tomado conocimiento de que Gisberta, inmigrante brasileña, transexual, seropositiva, toxicómana, prostituta y sin-techo, ha sido encontrada muerta en el 22 de Febrero en un edificio inacabado en Porto, y que el crimen ha sido admitido por un grupo de 14 jóvenes del sexo masculino, con edades entre los 10 y los 16 años, la mayoría internos de una institución de menores perteneciente a la Iglesia Católica.

Sabemos igualmente que la víctima era frecuentemente perseguida por estos jóvenes, objeto de insultos y agresiones. Sabemos que, según los relatos, el 19 Febrero un grupo de ellos penetró el edificio donde dormía Gisberta. La amarraron, la amordazaron y la agredieron con extrema violencia, apedreándola y golpeándola con palos y piedras.

El grupo confesó igualmente haber introducido palos en el ano de Gisberta, que presentaba grandes heridas en esa parte del cuerpo, la quemó con puntas de cigarrillo, antes de abandonarla en el local.

Sabemos también que en el 20 y 21 de Febrero volvieron al local continuando con las agresiones. Que en la madrugada del 21 para el 22 de Febrero, lanzaron finalmente el cuerpo de Gisberta para el pozo, intentando ocultar el crimen y que la autopsia pudiera clarificar si entonces la victima estaba o no viva. Claro que el hecho que el cuerpo no estaba flotando sino sumergido en el hondo del pozo parece indicar que esta ha fallecido por ahogamiento en ese momento.

Todo indica que el caso ha sido largamente divulgado por los mass-media portugueses en los días 23 y 24 de Febrero, pero de una forma errónea y tendenciosa. Mientras parte de la comunicación social nacional hablaba del asesinato de “un travesti”, una buena parte se ha referido solamente a la condición de “sin-techo” o de “sin-abrigo, prostituta, toxicómana” de Gisberta, nombrada mayoritariamente en la prensa como “Gisberto”, su nombre legal. En consonancia con esta omisión, desde el primero momento, antes mismo de que fueran conocidos los detalles sobre el crimen o sobre la propia identidad y características personales de la victima, numerosos periódicos publicaron artículos de comentaristas , conocidos por su oposición a los derechos LGBT en Portugal, advirtieron que el caso no podía ser clasificado como un “crimen de odio” y que no sería legitimo considerar cualquier posible relación con la transexualidad de Gisberta entre las motivaciones para el asesinato. La argumentación utilizada en ese sentido fue siempre la minoría de edad de la mayoría de los agresores confesos.

Mientras tanto siguen siendo ignorados por los media los comunicados enviados por las asociaciones LGTB portuguesas, incluso los posicionamientos de las Panteras Rosa y de la asociación trans (ªT.), que clarificaban la “transexualidad” y identidad de la victima y exigían medidas legales y sociales de combate a las discriminaciones y de protección contra los crímenes de odio en función de la identidad de genero, orientación sexual, condición social, enfermedad o origen nacional. También se ha prestado una atención mínima a la vigilia de solidaridad con Gisberta apoyada por las asociaciones LGTB en la noche de 24 Febrero. U na vez más los media han hecho caso omiso de los argumentos de las asociaciones en el sentido de que no se debe ocultar la transexualidad de la victima ni que la discriminación transfobica puede estar entre las motivaciones para el crimen.

También es sabido que al evitar hablar de “crimen de odio”, con el argumento de la edad de los agresores, y con la excepción de pocos políticos que se expresaron individualmente, ningún partido político portugués ha emitido una posición sobre el crimen o lo ha condenado públicamente. Que del Gobierno Portugués, la única reacción hasta el momento ha venido del ministro responsable por las instituciones de menores, que se ha limitado de declararse “en choque”, sin más palabras o comentarios, incluso si ordenó una investigación a la institución que acogía los agresores. Que estos, con excepción de un joven de 16 años que ya puede ser responsabilizado criminalmente y se encuentra en prisión preventiva, fueron reintegrados en la institución y se encuentran en régimen de semi-libertad, sin que sea conocida cualquier otra medida en cuanto a los agresores.

Encontramos extraño que ninguna fotografía de la victima ha sido publicada en la mayoría de los periódicos, para atribuir, en el mínimo, un rostro humano a la víctima. Encontramos extraño que los media y los comentaristas hablaron del crimen por la edad de los agresores y no tanto por lo resultado de la muerte de una ciudadana. Estos mismos medios han reproducido insinuaciones del cura responsable por la institución de menores, que llegó a afirmar públicamente que un chico de la institución estaba siendo “molestado” por un pedófilo, lo que seria una “circunstancia atenuante”. Estas declaraciones no han llevado a la publicación de cualquier reacción pública de indignación.

También encontramos intolerable que, contrariando la práctica usual, los datos revelados en el día 24 sobre las agresiones sexuales sufridas por la victima, y también sobre la posibilidad de que esta estaría viva cuando lanzada al pozo, solo fueran publicadas una vez por un periódico de Porto. No entendemos que solo cuatro días después de la denuncia del crimen, los media hagan súbitamente sobre el, en este momento, un silencio casi absoluto y todo indica que así va seguir.

Frente a un terrible asesinato que cada vez mas se configura como un crimen de odio, de cara a una omisión tendenciosa de la componente sexual y transfóbico del mismo, en de un claro intento mediático, político, de desculpabilización del propio crimen, de omisión de la componente de “odio” en la muerte de una persona que acumulaba tantas exclusiones sociales, intentando criminalizar a la propia victima y silenciar públicamente este caso, queremos expresar:

- nuestra total solidaridad con la victima y con l@s activistas portugueses/as que están intentando clarificar los hechos, dignificar la memoria de Gisberta y exigiendo medidas de prevención y de combate a las discriminaciones, sin excluir legislación de protección contra los crímenes transfóbicos, lesbofóbicos, homo o bifobicos;

- Nuestra exigencia de respecto por las posiciones defendidas por est@s mismos/a activistas, y de la implementación de las medidas que están presentando como urgentes;

- Nuestra total incomprensión sobre el comportamiento de los responsables políticos y de los media portugueses en la gestión de este caso, en su tratamiento de los hechos ocurridos y en la ausencia de respuestas adecuadas a la gravedad de la situación relatada. Una situación de de respeto por los derechos humanos que no podemos cualificar solo de inadmisible en un país de la Unión Europea en pleno siglo XXI. El grupo Panteras Rosa (Portugal) pide apoyo internacional ante la escandalosa decisión judicial por la que queda impune el asesinato de la transexual Gisberta y convoca a concentraciones de denuncia frente a embajadas y consulados portugueses para el próximo día 8 de junio.

El juez ha decidido suspender el juicio contra los agresores, previsto para mediados de mayo, dado que en su opinón "Gisberta murió ahogada y no murió por causas directamente relacionadas" con la brutal paliza que recibió. (El que muriera ahogada en el pozo adonde la arrojaron los agresores no parece ser un dato relevante en opinión del juez.) El crimen queda, por tanto, impune y los agresores, en libertad.

Más información:

panterasrosa.com