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15 años sin Guillem Agulló por antifeixistes.org

    Desde antifeixistes.org hemos decidido rendirle homenaje con este dossier especial, rescatando todo el archivo de noticias sobre el juicio y todo lo que ha rodeado estos años el caso, y recordar que su memoria, igual que su lucha y nuestra constancia, continúan bien vivas. Desgraciadamente, la locura nazi y fascista también continúa, así como la impunidad de los agresores, como demuestran los últimos episodios de violencia por todo el país. El autor material de la muerte de Guillem, Pedro Cuevas Silvestre, continúa militando activamente a los movimientos neonazis, y está a la espera de juicio por el Caso Panzer, el mayor contra la extrema derecha en el Estado. El juez del Caso Agulló no consideró ningún motivo político al asesinato de Guillem, y Cuevas tan sólo cumplió 4 de los 14 años en los que fue condenado. Diversos actos conmemorarán el aniversario y volverán a gritar bien fuerte a la frase que ha marcado toda una generación:

¡GUILLEM AGULLÓ, NI OLVIDO NI PERDÓN! ¡LA LUCHA CONTINÚA!


Hace 15 años y parece que fue ayer. Los que vivimos la muerte de Guillem no lo hemos olvidado ni un solo día. No nos dejan. No podemos y no debemos, ya que la actualidad tristemente nos retorna al pasado, a aquellos años de Acción Radical, de los conciertos nazis y las cacerías a inmigrantes, homosexuales y rojos. Las viejas heridas que no se curan bien nunca cicatrizan, y la de Guillem es una que está aún bien abierta. Nos gustaría poder decir que aquello de los skinheads nazis, de las palizas y los ataques queda bien lejos, que fue una moda pasajera de los '90 que sedujo a unos cuantos jóvenes sin expectativas los cuales acabaron por desertar de aquella locura. Pero no es así. Y no lo es porque en su momento no se tomó seriamente, no se quiso admitir el problema, se reducía todo a peleas juveniles entre tribus urbanas, se despolitizaba y se esquivaban las responsabilidades, y ahora tenemos lo que es consecuencia de aquella hipocresía.

En sólo 17 años, según publica el último Informe Raxen que elabora Movimiento Contra la Intolerancia, se han producido 75 asesinatos conocidos en manos de la extrema derecha por motivos de discriminación y odio al diferente. Esta cifra, a la que se suman las numerosas barbaridades que constantemente van conociéndose a través de la prensa protagonizadas por fascistas y neonazis, tendría que servir sin lugar a dudas para que el Estado tomase medidas eficaces de una vez. Esconder el polvo bajo la alfombra, ésta es la política de los responsables, porque no quieren admitirlo, porque no les toca a ellos, porque tienen otras preocupaciones como los grandes acontecimientos o conservar la simpatía de la monarquía. Entonces si que se aplican. Queman fotos del rey y en dos días detienen a los responsables, los juzgan y les cae una pena propia de la edad media. En Valencia, un grupo de nazis apuñala a un joven que casi pierde la vida, en Castelló le graban una esvástica en la cara a otro joven, y ahora aparecen videos de ultras agrediendo y humillando inmigrantes en Orriols, y no pasa nada. Sólo en el caso de la puñalada se detienen a 5 neonazis, que son puestos en libertad el mismo día, no suponen un peligro, han estado apunto de matar a un joven porque sí, pero no pasa nada, burradas de chavales. De las constantes agresiones en Castelló no se sabe nada, ningún detenido, igual que de las bombas contra ERPV, BNV y CEAR.

15 años después, el panorama no es nada esperanzador para los defensores de la libertad. Los partidos ultras empiezan a tener concejales en los ayuntamientos, los campos de fútbol continúan siendo un paraíso para los psicópatas, y las cacerías continúan. ¿Sin embargo, qué interés tiene el Estado al conservar esta situación de asedio, de impunidad y de terror? ¿Será porque a los políticos y jueces de turno no les salpica la sangre? ¿Se piensan que a sus hijos, a sus hermanos y primos no les puede pasar nada? ¿Se piensan que cualquier día no es su hijo quien ha sido apuñalado en el barrio del carme? ¿Qué eso sólo les pasa a los rojos, a los punkis, a los separatistas, a los homosexuales o a los inmigrantes? ¿qué harán pues cuando sean ellos o los suyos las víctimas?

El asesino de Guillem, Pedro Cuevas, fue detenido, ahora hace 3 años, por la Guardia Civil dentro del marco de la Operación Panzer ya que formaba parte de la organización neonazi Frente Antisistema (FAS), a la que incautaron armas de todo tipo, incluso un lanzagranadas. Dos años después, en las últimas elecciones municipales, su nombre aparecía a la candidatura del partido neonazi Alianza Nacional por la localidad de Xiva, donde vive al líder de esta formación, Juan Manuel Soria, también imputado en el Caso Panzer. La prensa se hizo eco: el asesino de Guillem, que no fue considerado que tuviera motivaciones políticas para matar a Guillem, aparecía bajo la esvástica 14 años después. Los hechos nos dieron la razón. Un crimen político en mayúsculas, pero claro, ahora ya Cuevas había cumplido su pena. ¿Y ahora, qué pasará con los nazis del FAS? ¿Serán considerados asociación ilícita o banda armada? según la Guardia Civil, se organizaban para apalear inmigrantes, vendían armas por internet y poseían material bélico con gran capacidad destructiva. El juicio está al caer. Hay una nueva acusación popular, esta vez de la plataforma Acción Popular Contra la Impunidad, de la que forman parte ayuntamientos, partidos, Ongs y asociaciones culturales. Muchos ojos atentos a las películas que nos quieran contar jueces, periodistas y abogados defensores.

El juicio del Caso Agulló ya fue una vergüenza. A través del diario Las Provincias, entonces dirigida por Mª Consuela Reyna, se criminalizó la figura de Guillem, de todo el movimiento independentista, los okupas del Kasal Popular, el antifascismo y todo aquél que advertía del peligro neonazi. La acusación popular se retiró por la gran farsa de Castelló. Estábamos locos, veíamos fantasmas, éramos incluso igual que los nazis, pero del otro extremo. Un discurso desgraciado que desde los gobiernos y responsables de turno se repite cada vez que ocurre una desgracia similar. Cuando asesinaron a Carlos Javier Palomino en Madrid el pasado noviembre, irremediablemente, miramos atrás y vimos el caso de Guillem. Y los mismos discursos, las mismas palabras vacías y las mismas mentiras. ¿Y qué ha pasado desde entonces? Que los neonazis y fascistas han visto que en el Estado español tienen carta blanca para hacer lo que quieran, y así han continuado, con más puñaladas, más atentados y más cacerías, sin ninguna represalia.

La ley, además, mima a los racistas. Absuelven uno de los máximos difusores de estas tesis, Pedro Varela, propietario de la Librería Europa, y permiten que traiga a oradores como David Duke, vetado en el resto de países "civilizados". La Ley de Partidos no alcanza a los que defienden la cuestión racial en sus programas, ni a los que señalan a los inmigrantes como el mayor problema del Estado, permitiendo que gran parte de la juventud desencantada acabe seducida por los discursos apocalípticos y discriminatorios, y cuando aparecen videos de jóvenes neonazis intentando quemar a dos inmigrantes que dormían en un coche, nos preguntamos como alguien puede tener estas crueles y malas ideas. En Pamplona detienen 50 ultras de Yomus armados con cuchillos, palos, petardos y bolas de billar. Habían provocado disturbios contra los seguidores del Osasuna, y la policía los cazó. Los subieron al autobús y los devolvieron a Valencia, a dormir tranquilamente en casa.

Por mucho que se esconda con eufemismos de gamberrismo, vandalismo o rivalidad entre tribus urbanas, el problema está aquí. El peligro qué cualquiera de nosotros y vosotros sea víctima del odio, tolerado por unos y promovido por otros continúa. ¿Pero dónde está el límite? ¿Cuántos muertos hacen falta sobre la mesa para que los responsables políticos y judiciales se tomen en serio este cáncer? Sólo con la creación de la Fiscalía especializada en delitos de odio que promueven diversas ongs, dotarían de una protección necesaria a todas aquellas víctimas que hoy día están totalmente desamparadas, que incluso ni denuncian por miedo a represalias, para sentirse indefensas delante de los violentos. Mientras, las cifras van creciendo, y el País Valencià continúa al frente del Estado en agresiones fascistas. Hechos aislados que si los juntamos, forman casi un continente, por mucho que intentan esconderlo.

Es por eso que hay que reivindicar el simbolismo que el Caso Agulló tiene. Por el gran fraude que significó a la "democracia" que intentan vendernos, a las libertades y a la justicia, y por la vigencia de sus ideales, de los nuestros, y de nuestro compromiso con la lucha contra los imbéciles que pretenden retornarnos a las cavernas y golpearnos, como si no hubieron tenido suficiente con los últimos 70 años. Así, hasta que no se termine de raíz con los que promueven y ejecutan el odio, no pararemos. Continuaremos luchando con todas nuestras fuerzas, sin perder la ilusión ni la sonrisa, sin olvidar y sin retroceder.


País Valencià, abril de 2008.
Equipo de Redacción de antifeixistes.org

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