|
UN AÑO DESPUÉS DE LA NUEVA LEY DE EXTRANJERIA
Pero este crimen no es sino otro episodio de violencia xenófoba
como anteriormente lo fue el asesinato de un joven checo que
tocaba música en la calle en Alicante o de las incontables
agresiones racistas, denunciadas o no, en numerosas ciudades
de nuestro país como muestran los disparos a un colombiano
realizados por un joven racista en Madrid, los insultos, amenazas
y agresiones en Alicante, Zaragoza , Guadalajara, Valencia
y Barcelona, todo ello en un ambiente caldeado de agitación
xenófoba. Las manifestaciones racistas en Almería y otros
lugares, intentadas con poco éxito por fortuna, son acompañadas
con pintadas, propaganda en Internet, conciertos musicales
de grupos que fomentan el odio e incluso con profanaciones
de tumbas, sin olvidar campaña de difamación y criminalización
de los inmigrantes que de forma permanente realizan la constelación
de grupos racistas y neonazis que alcanzan a todo el país.
A vueltas con la inseguridad ciudadana
Es verdad que existen problemas y el primero es no tener construida
una verdadera sociedad de acogida, no tener instituciones
debidamente preparadas, ni asociaciones sólidas, ni políticas
de alcance, ni ciudadanos preparados, como tampoco lo están
los inmigrantes que vienen, es más en algunos casos muy concretos
hay que poner en duda su voluntad de integración, especialmente
la de aquellos integristas que actúan como cualquier fanático
antidemocrático. No obstante uno de los discursos que mas
daño esta haciendo a la inmigración es el discurso de la delincuencia.
Explotado en Francia por Lepen mediante la táctica de extender
cualquier delito cometido por un extranjero al conjunto de
los inmigrantes, tras un suceso intenta la criminalización
del colectivo inmigrante y expande la xenofobia. Sucedió en
Tarrasa, en el Ejido, y ha vuelto a suceder en Cieza. Sucede
siempre. Si además hay responsables políticos y medios de
comunicación que no efectúan distinción entre delincuente
extranjero e inmigrante, la identificación se produce burda
y peligrosamente. Sin embargo hay delincuencia extranjera
y no se repara en que los delincuentes extranjeros pueden
ser estimulados por un efecto llamada motivado por unas legislaciones
contradictorias y faltas de realismo que posibilitan la impunidad;
puede ser estimulado ese efecto por unos operadores jurídicos
desbordados y alejados de la cruda realidad ó por un sistema
policial no capacitado para enfrentarse a cambios vertiginosos
donde su fraccionamiento en múltiples policías genera enormes
desventajas con las mafias y organizaciones internacionales.
Por qué hay que aceptar la adjudicación del incremento de
la delincuencia al fenómeno migratorio. ¿Realmente los de
la droga, las organizaciones criminales, las mafias y sus
ajustes de cuentas vienen en pateras?. Por que no pensar que
entran y salen disfrutando de la misma cobertura que ofrece
nuestro país a los 50 millones de turistas que vienen al año.
Tampoco se nos ocurriría decir que los turistas son todos
unos delincuentes, como no se nos ocurre criminalizar a pueblos
enteros por tener un vecino autóctono que es un homicida.
En fin, hay muchos motivos y aspectos desde una mirada amplia
del problema, pero en cualquier caso, jamás se debe aceptar
la criminalización de los inmigrantes, pues de ser así estaríamos
en las puertas de un pogromo permanente. Todo ello sin menoscabo
del derecho a la seguridad ciudadana, que es un derecho humano
universal que ampara a todos, a españoles y a inmigrantes,
como ciudadanos del mundo.
Inmigración necesaria
En realidad se necesitan políticas mas abiertas respecto a
la inmigración, no solo por humanidad y solidaridad , sino
por nuestra propia realidad. La Oficina de Estadística de
la Unión Europea ha insistido en que Europa, y España muy
acusadamente, tiene su crecimiento vegetativo detenido. La
División de Población de la ONU ha señalado este peligro en
toda Europa. La baja natalidad y la disminución de la mortalidad
tiene como consecuencia el envejecimiento de la población
y el problema no se plantea en términos de ¿cuántos europeos
habrá dentro de 25 años? sino acerca de ¿cuál será su capacidad
de trabajo?. Los expertos insisten en que con la demografía
actual, peligran las pensiones y los servicios sociales, peligra
la sociedad del bienestar. La ONU ha recomendado a Europa
que fomente la inmigración considerablemente y con cierta
urgencia; en 25 años perderá 35 millones de habitantes y en
el 2050 necesitara mas de cien millones de ciudadanos extracomunitarios.
Para mantener la fuerza de trabajo actual se necesita reducir
el paro, fomentar la natalidad y abrirse a la inmigración..Por
solidaridad y por necesidad hay que hacer un discurso y una
política mas avanzada en el ámbito de la inmigración. La construcción,
agricultura, hostelería, el servicio doméstico.. necesitan
250.000 trabajadores cada año y con la irregularidad sobrevenida
o con un contingente de 30.000 personas, no vamos a ninguna
parte; seguirán existiendo mafias para la contratación ilegal,
seguirá la marginalidad, la incomprensión social, la delincuencia
y el racismo. Necesitamos hablar claro a nuestros conciudadanos,
informarles que no hay competición desleal en el mercado de
trabajo, que en el balance de ingresos y gastos del Tesoro
Público, los inmigrantes tienen un saldo a su favor de tres
a uno y por tanto nos ayudan a mantener el Estado Social que
disfrutamos, además de generar riqueza económica y cultural,
y decirles sencillamente que los trabajos que están asumiendo,
para nuestro bochorno, son muy duros, precarios y sometidos
a alta explotación; no obstante, si aún hay disconformes con
estos argumentos, a quienes dicen que "nos quitan el puesto
de trabajo" les podemos ofrecer un contratito para ir a trabajar
debajo de los plásticos en el Ejido, o de paletas en obras
construidas en la periferia de las ciudades o a atender ancianos
que no disponen de geriátricos, por poner simplemente algún
ejemplo. Lo reiteramos una vez mas, nadie deja su tierra,
su familia, su gente por gusto y nadie se integra si no le
dejan, la inmigración no es un problema , es sencillamente
una oportunidad para construir una sociedad y un mundo mas
humano, mas justo y mas solidario: ¡todos somos inmigrantes!.
Esteban Ibarra
Presidente
Movimiento contra la Intolerancia
|