LA SEMILLA DEL ODIO


"Hay que romper, apalear y matar. Somos fascistas, neonazis y racistas" son afirmaciones fáciles de escuchar en boca de los violentos fanáticos skins de la ultraderecha que al igual que en otras ciudades europeas se hacen notar en Madrid, Barcelona, Valencia y otras importantes localidades españolas.

Inmigrantes, homosexuales, hippies, negros, árabes, discapacitados, ... gentes que les miran, quien se resista a su terror intimidatorio ... puede ser objetivo de ataque y sufrir una brutal agresión que puede acabar en el hospital gravemente herido e incluso perder la vida como ha sucedido en diferentes ocasiones. "Limpiar la calle" de rojos, mendigos, prostitutas, anarquistas llega a ser su entretenimiento. Diversos informes llevan alertando a las sociedades democráticas europeas desde mediados de los años 80 del peligro de este movimiento fascista internacional e incluso el Parlamento Europeo en 1990 aprobaba un estudio coordinado por el eurodiputado británico Glyn Ford de la Comisión de Investigación sobre el Fascismo y el Racismo donde se-alaba que el factor más alarmante con mucha diferencia de otros era el vertiginoso desarrollo del movimiento skin nazi-fascista europeo.

Recientemente Abrahan H. Foxman en Nueva York presentaba una investigación mundial de la Liga Antidifamación que reconocía la presencia de skins nazis en 33 países donde actuaban de igual manera como grupos de choque del fanatismo y la intolerancia. En la presentación del informe Foxman manifestaba: "Esto es increíble, tres generaciones después del Holocausto, damos a conocer la fatal marcha de los nazis alrededor del mundo".

Originario de Inglaterra este movimiento presentó inicialmente tendencias contrarias pero con el tiempo los skins neonazis prevalecieron atrayendo preferentemente a varones blancos entre 13 y 25 a-os. Defienden la supremacía "blanca", son antisemitas, racistas, ultranacionalistas y violentos, sosteniendo elementos de una doctrina ortodoxa nazi. Generalmente reconocidos por sus cabezas rapadas, tatuajes con símbolos nazis y uniforme de vaqueros, tirantes, botas Doc Martens de combate y cazadoras bomber, pueden modificar su estética ante la presión pública y la represión policial, sosteniendo distintivos como camisetas Lonsdale, gafas negras, pelo muy corto y sobretodo, en ambos casos, manteniendo su arrogancia, insolencia, agresividad y violencia sobre aquel que se les antoja cuando deciden ir de "caza", provistos de bates, puños de hierro, machetes y a veces pistolas.

En España la lista de asesinatos realizados por skins es de considerar y aun más amplia es la serie de agresiones con resultado de heridas graves, parálisis por golpes en la cabeza ... que han ido configurando los resultados de una violencia difusa organizada y orientada por grupos ideológicos ultras creando una auténtica alarma social. La persistencia de las agresiones, la extensión urbana del problema, la gravedad de los atentados contrastan con la TRIVIALIZACION del fenómeno que realizan en ámbitos policiales y políticos. Restarle importancia, confundir con el eufemismo de "tribus urbanas", reducirlo a un problema de pandillas ... todo para eludir la verdadera naturaleza del tema: existencia de numerosas bandas organizadas de violentos neonazis. Además crecen, se extienden alimentados en ambientes futbolísticos ultras, discotecas y pubs de mucha tralla y "fiesta" y se arman fácilmente con material paramilitar "patriótico". Mientras tanto la sensación de impunidad e impotencia popular crece ante estas bandas racistas y solo recientemente parece que el Gobierno y las Administraciones Públicas han decidido cortar de raíz el problema.

Aunque es necesario y urgente la actuación policial, judicial y legal que impida este fenómeno violento, la neutralización de su raíz pasa indudablemente por la educación en valores, por la formación democrática, el desarrollo del espíritu crítico en los jóvenes y el compromiso solidario. Los padres y educadores adquieren en este campo una responsabilidad especial en la formación, control y sensibilización que prevenga la extensión de la violencia e impida las condiciones de desarrollo de la intolerancia en nuestro colectivo de jóvenes. Esteban Ibarra Presidente de Movimiento contra la Intolerancia.

 

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