PIDO JUSTICIA, NO CLEMENCIA


Con esta expresión se dirigía Joaquín José al conjunto de la sociedad española y norteamericana y este fue el lema de la movilización ciudadana que concretó la solidaridad que reclamaba la anulación de la sentencia a muerte en la silla eléctrica. Tras la sentencia del Tribunal Supremo de Florida que reconocía que el juicio de Joaquín José no dispuso de garantías, como denunció su familia, no dispuso de tiempo para preparar la defensa, tampoco de una asistencia letrada eficaz, las pruebas eran insuficientes y sobre todo, se le negó el derecho a un juicio justo conforme a los acuerdos jurídicos internacionales, llegó la hora, once meses después, de enfrentarse al juicio definitivo.

Y la primera decisión no podemos dejar de felicitarnos pues anticipa que el próximo día 29 saldrá victorioso del drama de su vida. La decisión del juez de Florida Roger Padget, anulando el video que le incriminaba, la principal prueba de cargo del fiscal, pone a Joaquín José en la senda de la libertad. Ahora quedan las declaraciones de una esposa que admitió que denunció voluntariamente a su ex esposo por celos y que luego la policía le presionó para mantener su declaración, y de otros presos que dijeron oírle pero que todo apunta a manipulación.

Frente a la oferta de la fiscalía al abogado de la familia para que Joaquín se autodeclarara culpable a cambio de que la condena se limitara al tiempo que lleva en la cárcel, Joaquín José asumió el riesgo de este nuevo juicio sabiéndose inocente y haciendo valer esa expresión que presidió toda la movilización solidaria: ¡pido justicia, no clemencia!.

Que se haga justicia es un derecho para Joaquín José, su familia y todo nuestro país que hizo suya esta causa, pero sobre todo puede ser una victoria histórica en la lucha por la abolición de la pena de muerte. Sí definitivamente es sobreseído, declarándole inocente, estamos de nuevo ante otra crueldad de este asesinato legal que es la pena de muerte. Los abolicionistas reclamamos que se elimine por muchos motivos, pero he aquí uno de ellos, el crimen racista de ciudadanos inocentes a los que se les aplica esta bárbara pena por error.

Esperamos de todo corazón que este sea el primer paso del desenlace que deseamos, la libertad de un ciudadano inocente. Mientras tanto reclamamos la solidaridad para con la familia que tiene que enfrentarse a unos gastos legales de 95 millones de pesetas, que aún les falta por recaudar cerca de un tercio, y con quienes todas las instituciones que así lo desearon se fotografiaron prometiendo su compromiso pero que llegado el momento, su morosidad haría sonrojarles ante los ciudadanos que representan y ante quienes prometieron solidaridad.

La causa de Joaquín José es la causa de la justicia y de la abolición de la pena de muerte, y no podía comenzar de mejor manera el juicio al único ciudadano extranjero que ha conseguido salir de un corredor de la muerte norteamericano en los últimos diez años.

Esteban Ibarra.
Presidente del Movimiento contra la Intolerancia

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