|
Los escalofriantes sucesos en EE.UU protagonizados por el
francotirador asesino que tiene en vilo a toda la sociedad,
junto a otros no menos terribles como el de Turín donde un
guarda de seguridad armado con revolver y metralleta acaba
con la vida de su mujer y seis familiares, han vuelto a situar
el debate sobre el control de armas en el centro de la opinión
pública. Antes fueron los casos del asesino "Unabomber", al
que se tardó 17 años en localizar, el asesinato por un perturbado
de 8 concejales en Nanterre, la matanza de 14 diputados en
un Parlamento cantonal suizo, las tragedias escolares protagonizadas
por jóvenes o menores armados hasta los dientes y muchos otros
casos que muestran el carrusel de la violencia ejercida con
armas de fuego.
El control de armas de fuego no impide la tragedia pero sin
duda limita su extensión. Así lo entendieron las madres de
miles de víctimas en Estados Unidos cuando lograron movilizar
a medio millón de personas reclamando el control de armas,
a lo que se opone las Asociación Nacional del Rifle y el presidente
Bus que argumentan que el problema es una cuestión de valores,
de moral, no de restricción legal de acceso a las armas. En
su país con 280 millones de habitantes, hay 192 millones de
armas de fuego en manos de las gentes, en el 40% de los hogares
hay un rifle y en el 25%, hay pistolas o revólveres. Las cifras
de muertos por arma de fuego en un año alcanza a 30.000 personas
y la de heridos, se eleva a 130.000. Y esto es difícil de
atajar solo moralmente.
En España, afortunadamente, no hay acceso libre a las armas
de fuego aunque cada vez hay más voces que reclaman seguir
el modelo americano, en especial en momentos de aumento de
la criminalidad. El Código Penal castiga con uno a tres años
de cárcel portar armas sin la preceptiva licencia que ha de
estar bajo control de la Intervención de Armas de la Guardia
Civil. Pese a ello existen, según el Instituto Benemérito,
en torno a 350.000 armas ilegales en circulación procedentes
de algún mercado negro, o bien compradas por Internet, por
modificación de armas inutilizadas o de colección, incluso
por acceso a pistolas de calibre 6,35 de venta en país vecino.
Además del arsenal legal de más de tres millones de armas
de agentes de seguridad, militares, particulares, vigilantes,
federados de tiro y otras personas con debida licencia. Las
razones que justifican el control de armas o la persecución
de la ilegalidad son evidentes; de los 1.200 homicidios del
año pasado uno de cada tres fue cometido con arma de fuego,
y una proporción similar afectó a los 25.000 heridos y los
mas de 100.000 robos con violencia. No obstante, sigue como
asignaturas pendientes la mejora de las pruebas psicotécnicas
para portar armas autorizadas y el agujero negro de las armas
blancas prohibidas, cuyo fácil acceso y tenencia las convierten
en principales protagonistas del crimen en nuestro país. La
lucha contra la violencia pasa sin ningún género de dudas
por el control de armas.
Esteban Ibarra
Presidente
Movimiento contra la Intolerancia
|